Cambios en la sexualidad
La intensidad de nuestra respuesta sexual puede variar a lo largo de los años y en cualquier momento de nuestra vida. Nuestra experiencia sexual es única y repetible y valida en la medida que responda a la necesidad de obtener placer con nuestros cuerpos.
Sin embargo, tiende a ser unificada socialmente. Olvidando que sus posibilidades son casi infinitas, por ejemplo se nos presenta el coito como la única forma de placer sexual. Hay muchas otras maneras de expresar la sexualidad. La idea de que el único órgano sexual de la mujer es la vagina, todavía esta muy extendida, pero las mujeres además de vagina tienen clítoris. Es un pequeño órgano recubierto por un pliegue de los labios menores y que es muy sensible. Muchas mujeres lo conocen y lo tienen siempre en cuenta en sus juegos sexuales. Pero hay todavía quien no conoce su existencia ni sus posibilidades.
Además de los órganos genitales hay otras partes de nuestro cuerpo capaces de hacernos disfrutar: los pechos, las rodillas, los muslos, las manos, las orejas, las nalgas, el cuero cabelludo… todas las zonas son sensibles. Solo es necesario descubrirlas, relajarse, buscar el placer, dejarse llevar… somos muy capaces y solo hay que quererlo, quitarse el miedo, decirle a la otra persona lo que nos gusta y estar dispuesta a descubrir un mundo nuevo.
La menopausia es solo el fin de nuestra capacidad reproductiva. Nuestros cuerpos no han perdido ninguna de sus posibilidades de sentir y vivir el placer que nos acompaña toda la vida.
Algunas de nosotras comenzamos a gozar más intensamente porque hemos perdido el miedo al embarazo. Otras encontramos en esta época una mejor relación con nuestra pareja, ya que en el hombre también se producen cambios que modifi can la urgencia de la relación sexual, ampliando el tiempo dedicado a las caricias.