Mamografía

La mamografía es una prueba que permite visualizar el interior de la mama utilizando una pequeña dosis de Rayos X. Existen dos tipos de exploraciones de mamografía: la mamografía convencional y la mamografía de tomosíntesis. Esta última es una prueba en la que se toman imágenes de la mama desde varios ángulos que, posteriormente, son procesadas y reconstruidas con un ordenador. La mamografía se utiliza para detectar posibles patologías en mujeres que tienen síntomas tales como: dolor, bultos, cambios en la forma de la mama, secreciones del pezón, etc.

 

Preparación

Como norma genera es necesario quitarse toda vestimenta y las joyas del torso. Además, es recomendable no utilizar desodorante, cremas o polvos de talco en la mama o las axilas el día de la exploración, ya que podrían ocasionar que se visualicen falsas imágenes de microcalcificaciones en la mama.

 

¿Cómo se realiza la prueba?

Para realizar el procedimiento el técnico de Radiodiagnóstico debe colocar la mama en una plataforma que se emplea como receptor de los rayos X. A continuación, se comprime la mama gradualmente con una pala de metacrilato transparente.

 

La compresión de la mama es algo molesta pero es necesaria para:

 

- Que el grosor de la mama a explorar sea uniforme.

 

- Reducir la superposición de los tejidos y/o posibles lesiones de la mama.

 

- Permitir el uso de una dosis más baja de Rayos X, manteniendo la calidad de la imagen.

 

- Mantener la mama firme e inmóvil durante la realización del procedimiento.

 

Como norma general se toman imágenes desde varios puntos de vista. Además puede ser necesario contener la respiración durante la realización del procedimiento.

 

En las pacientes con prótesis mamarias esta exploración se realiza siguiendo el mismo procedimiento que con el resto de pacientes, aunque el proceso es algo más laborioso y puede ser necesaria la realización de algunas mamografías adicionales. Existe un pequeño riesgo asociado a la realización de esta exploración, relacionado con la posibilidad de ruptura de la prótesis debido a la presión que se ejerce al realizar la prueba. 

 

Durante la realización de la mamografía no es necesaria la colocación de un protector tiroideo, ya que la radiación dispersa por el tiroides es insignificante y la colocación del protector puede interferir en la imagen afectando a la calidad de la misma, teniendo incluso que repetir la mamografía.